jueves, 12 de noviembre de 2009

V N # 5 noviembre de 2009: Cecilia Ramos - "Fiesta de pascuas"

EL AMOR



Ese día cometiste un gran error… me besaste; has hecho cosas peores, pero ese día sólo hiciste eso, besarme… desde ese momento ya no pude dejarte ir.
Me obligaste a ser verdugo, la causante de tu propia muerte, me entregaste inocente la daga y exigiste que la hundiera en tu pecho. Me has dado al animal que duerme en el fondo del frasco y también, las caricias matutinas de tus manos cansadas, la saliva, el vestido y la cuenta corriente de cada una de tus miradas… de cada uno de esos suspiros que exhalas, me has mentido para que te ame, y me has dicho la verdad para ganarte mi respeto.
Hay cosas que si te hubieras detenido a pensar seguramente no las hacías, pero las hiciste y, a aquello le llamaste Amor. Diste lo que ni siquiera es tuyo a alguien que tampoco es y tampoco tiene.

¿Y ahora que hago con dos inexistencias?

Ese día cometí un gran error… te besé; he hecho cosas peores, pero ese día solo hice eso, te besé… desde ese momento ya no pudiste dejarme ir.
Te obligue a ser verdugo, el causante de mi propia muerte, te entregue confiada la daga y te exigí, la hundieras en mi pecho. Te he dado a la perra que duerme en el fondo del frasco y también, las caricias matutinas de mis manos cansadas, la saliva, la desnudez y el estado de cuenta de cada una de mis miradas… de cada uno de los suspiros que exhalo, te he mentido para que me ames, y te he dicho la verdad para que me respetes.

Hay cosas que si me hubiera detenido a pensar no las hacia, pero las hice y, a aquello lo llame Amor. Di lo que no tengo y lo que no soy a alguien que tampoco es ni tiene.

¿Y ahora que hacemos con dos inexistencias?


FIESTA DE PASCUAS

…Juguemos en el bosque mientras el lobo no está…
¿El lobo está?...
Nooooooo!!!!
Y el lobo, está.

Cuando pasó la lluvia los innobles salieron de sus casas con risitas oxidadas en el rostro y los bolsillos llenos de metales para gastar en la feria.
Nosotros, decidimos encerrarnos en un cuarto manchado para evitarlos.
No nos va esto de medir los atributos sobre la mesa de los cafés, y menos en época de santitos anti-sísmicos y tronar de pasos en la acera.
Allí, donde yo vivo, en el fondo del mar, los cuerpos exhalan el viento norte de sus bocas; hacemos sudar las paredes y las piedras en un abrir y cerrar de ojos, nos libramos en guerras al azar con los sueños de los niños que fuimos.
Miramos, sonreímos; y el que me toques, me hace gemir y evaporarme…
El empleado golpea la puerta con los codos, trae las manos abarrotadas de uvas negras; pasa, las tira y las pisa… Nosotros, como buenos hijos de Eva, lamemos el vino de la planta de sus pies; él se sienta en las piernas de María, y bebe de los labios de Magdalena.
Los besos se derrochan y la piel se inflama. El decorado ha comenzado a rajarse y las ventanas cobijan el llanto de nuestros pliegues frotados, intentábamos encender el fuego y el fracaso nos salió bien, ahora presentamos nuestros sacrificios a los pies de la cruz.
Afuera el alma de los traviesos grita en el viento, atormentando los sentidos de las viejas, levantando las faldas de señoritas Palestra y acariciando las piernas de las que están de paso. El joven deja caer el libro empujado por el aire de la habitación Nº 69, y se intimida por la multitud Cristiana.
Adentro, hombres de jadeo inmoral acarician a mujeres que ya no son más que las sin nombre; y yo, la hendidura, esa urgencia que progresa debajo de las bragas, y los boxers de los Adanes, esa mujer que se repite en las miradas de los indisciplinados. Prometo el paraíso en el desierto y me compadecen. Los señuelos son siempre los mismos, me doy en esta noche a los peregrinos de pies heridos, a los Judas y a las Rebecas, al deseo, al espejo, al esclavo, al vapor y mas nunca, a lo que me hace falta, al Amor.
Salimos a la calle porque la fiesta casi acaba. Extrañare no conocer otro modo de ser que siendo otra; ya sabemos que no hay más verdad que la fabricada con fábulas y representaciones de teatro. Afuera, las máscaras muestran nuestros rostros y nos invitan a hacernos eco, a repetir lo mismo en lo que queda del año después de mañana: no soy yo.
Pronto Dios volverá a nacer y tendremos que esperar otro año para aprovechar sus ojos muertos y encerrarnos a festejar las Pascuas.
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SOBRE EL AUTOR:
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Porque sabe cuánto le gustaría tener a la luna cautiva en su zapato, porque oye idiomas que desconoce y los traduce en canela, porque le sobran desengaños de noches que elige arruinar; porque le sabe a poco la boca del gato del tejado, porque le duele la pantomima del teatro, porque se relame maldiciendo las almohadas que las sueñan aún niña. Porque no cree en el hombre, ni en el mono, ni siquiera en Dios; porque la inunda la saliva de madrugada y no le gusta desperdiciar recursos; porque tiene dos monedas en los bolsillos que son de uno, de uno que ya no puede nombrar. Porque tiene nada mejor que hacer, porque su vestido es tan largo como para acariciar el suelo. Porque ha podido seducir a Caronte, pedirle que la lleve de paseo y volver para contarlo; porque encontró el eslabón que falta y, como buena inepta, lo ha extraviado de nuevo, sólo para no engañarse, tan sólo porque nada le basta. Por estos motivos, calculo, es que escribe aquí esta fulana: tan amargada que merece la pena escucharla, tan sabia que aburre perderse su prosa, tan interesante, tan hechicera; tan suyas son sus letras, que no puede uno menos que sentir fuego en las entrañas al verlas.

............................................................Agustina Cedolini



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